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Las Folies del Parc de La Villette

Folies del Parc de la Villette, Bernard Tschumi

La palabra Folie esta así asociada a su sentido Psicoanalítico-el desatino- y a la Folie aquí no puede añadírsele un sentido constructivo sino con la más extrema precaución. En tanto que objeto edificado, la folie no significa más la extravagancia de estilos, sino al contrario, una yuxtaposición de espacios y de programas sin precedentes” Bernard Tschumi

Elementos referenciales de una grilla virtual, las Folies del Parc de La Villette son las estructurantes de un complejo espacio urbano. El parque se genera en la superposición de tres tramas distintas: una trama de línea, una trama de puntos y una trama de superficies. Las Folies constituyen el punto de intersección de una de esas tramas, una grilla de 120 metros de lado que ordena el parque, diluyendo cualquier estructura jerárquica de manera antagónica al tratamiento histórico de los parques dentro de la ciudad.

Cada Folie se establece como un cubo de 10,80 metros de lado. Su diseño resulta de un proceso formal basado en la desfragmentación de la figura y la recomposición de sus fragmentos en un nuevo elemento. Un juego del lenguaje que elige a la arquitectura como medio.

Cada elemento adquiere su identidad a través de distintos procesos formales. Uno de esos métodos surge de la combinación programática, que absorbe distintos usos y varía en el tiempo. Otro es resultado de una operación que se inicia en la deconstrucción del cubo en elementos de movimiento como rampas y escaleras, o en la generación de espacios cerrados. El resultado es una formidable combinatoria formal diseminada en un gran espacio urbano.

Tschumi trataba de romper con las reglas convencionales del proyecto basadas en la composición y en la capacidad simbólica de la visión historicista de la forma. Pretendía huir del lenguaje clásico, aplicando otras reglas más próximas a las matemáticas y a la lógica; buscaba, ni más ni menos, borrar la memoria de la arquitectura o, como él decía, “deconstruir las normas arquitectónicas para reconstruir la arquitectura”. Tschumi partiría de una fórmula, un proceso no previsible, no visualizable a priori, que se constituiría en el resultado; una nueva forma de inventar la ciudad por yuxtaposición y nuevas relaciones entre las diversas actividades del programa. En sus palabras: “la arquitectura no es inmutable, debe atender también a lo inesperado y lo aleatorio”. Para lograrlo Tschumi se “inventó” una historia que partía de una locura arquitectónica, de una folly, que explosionaba como un big-bang y cuyos fragmentos fluían por el espacio, se reagrupaban y caían, distribuyéndose de forma ordenada sobre una trama. Esta matriz sugería combinaciones, permutaciones o sustituciones infinitas.” (Linares, 2012, 874)

Tanto las folies como la grilla que los estructura, tienen un punto de referencia en las obras del artista conceptual norteamericano Sol Le Witt, que durante los años 60 estudio las posibilidades del cubo. Le witt diseño una instalación compuesta por una retícula cuadrangular donde distribuyo regularmente cubos materializados solo por sus aristas o por algunas de sus caras ciegas, para mostrar el espacio existente en ellos.

El proyecto original contaba con 35 folies, pero sólo se construyeron 26. La mayoría de los volúmenes aloja funciones específicas. La atracción que genera el color rojo de las láminas metálicas que recubren su estructura y su distribución repetitiva, hacen de las Folies el hito principal del parque.

Las Folies son los elementos que confieren identidad al parque. Pensadas como un juego de lenguaje, Tschumi no concibe el rojo como un color, sino como una idea.

©Marcelo Gardinetti

Referencias:

Linares García, Fernando, “El concurso del parque de La Villette, una opción plástica”, Concursos de arquitectura: 14 Congreso Internacional de Expresión Gráfica Arquitectónica. Oporto, del 31 de mayo al 2 de junio de 2012 / coord. por Marta Úbeda Blanco, Alberto Grijalba Bengoetxea, 2012, ISBN 978-989-640-106-1, págs. 871-876

Fotografías: ©Marcelo Gardinetti

Dibujos: ©Bernard Tschumi

©Marcelo Gardinetti – Todos los derechos reservados

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