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Le Corbusier en Argentina, proyectos que no fueron

Le Corbusier, Musée d'Art Contemporain. París 1931 ©Dionisio Gonzalez

Notas:

1 “Ve diariamente a Alfredo González Garaño, a quien ha conocido en París, que lo lleva a su piso “moderno” y le explica, documentos en mano, la historia del país. (Coire,1979)

2 “Antonio Vilar, ingeniero y arquitecto, le muestra las obras de corte racionalista, muy alemán, en especial un pequeño rascacielos desde el que se entrevé el río” (Coire,1979)

3 “Con Álvarez mantiene LC una más fluida relación si juzgamos por los mensajes que guardó y el libro Précisions que le dedicó y que se conserva hoy en el CEDODAL.” (Gutierrez,2009,18)

4 “el Decano de Ciencias Exactas, Enrique Butty, que sorprende a LC por su juventud y será el responsable de organizar las conferencias en su Facultad de la cual dependía la Escuela de Arquitectura. Para acompañar a LC durante su estadía Butty designará a los profesores Ezequiel Real de Azúa, Alberto Coni Molina y Raúl J. Álvarez” (Gutierrez.2009,25)

5 “en el mismo acto en que concreta su visita a Sudamerica, elude participar en el segundo… congreso del CIAM en Frankfurt. «…» sus posiciones de síntesis entre “objetividad” y santido plástico habían obtenido un débil respaldo en el Congreso de La Sarraz. «…» Frente a esto, Sudamérica aparecía como un posible Site Nouveau para el Espirit Nouveau” (Aliata,2004,[I-N]73)

6 Jaua, María Fernanda, ““Las Horas Claras”. Lo significativo y lo intrascendente”, Revista 1:100 N°20, Abril 2009,45

7 “Observando el relevamiento Aero fotogramétrico de 1929 y los croquis dibujados por Le Corbusier se advierte que más probablemente el terreno fuera el de la esquina de Ugarteche y Avenida Alvear (actual Libertador)” (Liernur,2008,115).

8 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo 2-11-1929, en “Victoria Ocampo, correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)

9 “Se trata del pequeño rascacielos [ubicado en Ugarteche 3370] que Le Corbusier conoce y celebra en su viaje a Buenos Aires de 1929” (Aliata,2004,(SZ)157)

10 (Liernur,2008,116)  

11 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 18 de junio de 1935; (maestripieri,2009,69).

12 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 26 de julio de 1935 (Maestripieri,2009,69) (Liernur,1987,47)

13 “Ese viaje no me atrae nada. Pero se ha formado allí un Comité Le Corbusier y ha organizado una gran gira. ¿Mi presencia en Buenos Aires? ¿Para qué? ¿Para conferencias? Di diez en 1929. Ya es cosa hecha ¿Volver a empezar? No me seduce. Probar algo. Eso es lo que importa. Demostrar construyendo. Europa está enferma, embrutecida. Buenos Aires puede hacer lo que hay que hacer, construir. ¿Pero conferencias solamente, un viaje semejante para hablar tan sólo? No, tengo cincuenta años, Es hora de demostrar”. Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 7 de agosto de 1935 (Coire,1979,75)

14 Ramón Gutierrez, “Le Corbusier en Buenos Aires. Nuevas lecturas sobre el viaje de 1929” en Gutierrez Ramón (ed.) “Le Corbusier en el Rio de La Plata” (Buenos Aires, CEDODAL, 2009),33

15 Carta de Le Corbusier a Antonio Vilar, Alfredo González Garaño y Enrique Bullrich, 2 de pertiembre de 1935 (Maestripieri,2009,70)

16 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 19 de mayo de 1936 (Maestripieri,2009,70)

17 “Ni Vilar ni Victoria Ocampo hicieron esfuerzos por concretar una obra de LC en el Rio de la Plata. Esto es sorprendente. Tanto como el doble encargo de VO para su casa a LC y a Bustillo. Quizás se trate de una muestra más del doble discurso que caracterizó a cierto sector de nuestra aristocracia. Las conclusiones que LC hubiera podido hacer otras obras en Argentina si sus anfitriones y socios hubieran querido.” (Gutierrez,2009,29)

18 Le Corbusier, “Precisiones respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo”, (Barcelona: Poseidon, 1978), 145

19 ibidem,158

20 ibidem,160

21 “Me gustaría tener el plano del terreno, los principales niveles, el emplazamiento de los árboles principales y la designación de sus especies. (…)” Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo 2-11-1929, en “Victoria Ocampo, correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)

22 Ibidem

23 “Le Corbusier proyectó para ella, en San Isidro, “unas casitas de veraneo en un terreno de varias hectáreas”, pero el terreno era propiedad de su madre y el sueño terminó en frustración para Ocampo, quien confesó: “No la pude convencer. El proyecto, como el del rascacielito de Palermo y otros, quedó en la nada. No contaba yo con medios para esas empresas” (Chikiar Bauer,2016)

24 “examinamos un terreno para un monstruoso hotel de 1.500 camas al menos. Tengo una idea que maravilla a mi amigo” (Maestripieri,2009,59).

25 (Gutierrez,2009,137)

26 “tal debió ser la presión sobre Vilar que el 24 de mayo, a escasos cinco meses de la visita, Antonio se ve obligado a cablegrafiarle que está “en tren de terminar el primer artículo de la campaña que proyectamos” y que “considero nuestro programa realizable según lo conversado con hombres de negocios bien dispuestos” (Liernur,1978,47)

27 Correspondencia de Le Corbusier a Antonio Vilar, 3 de diciembre 1930, en Otero, Nestor (ed) “ayer, hoy y mañana. Testimonios” Revista Casas N°25 (1992), 43

28 “La ilusión de Otlet era promover la paz y el progreso mediante el intercambio multidisciplinar en todos los campos del saber; en otras palabras, crear una Sociedad de las Naciones del intelecto, que estuviera junto a la institución política” (Curtis,1987,89)

29 Le Corbusier, “Precisiones respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo”, (Barcelona: Poseidon, 1978), 243

30 “El museo del Mundaneum es una espiral cuadrada que tiene el aspecto de una pirámide escalonada o zigurat, a su vez formado por un espacio tripartito desarrollado en rampa, hasta definir una base cuadrada de unos 170m. de lado” Maria Cecilia O’Byrne, “El museo del Mundaneum, génesis de un prototipo”, Massilia: anuario de estudios lecorbusierianos, ISSN 1695-3576, (2004),117

31 (Curtis,1987,89)

32 Extracto de una carta de Le Corbusier a M. Zervos, en Le Corbusier, “Oeuvre complète, volumen 2, 1929-1934” 72-73

33 Julio Rinaldini fue crítico de arte y ensayista participó de la Asociación Amigos del Arte, y mantuvo una amistosa relación con Le Corbusier.

34 Carta de Le Corbusier a Julio Rinaldini, 15 de abril de 1931 (Liernur,1987,54)

35 Carta de Le Corbusier a Julio Rinaldini, 15 de abril de 1931 (Mastropieri,2009, 64)

36 “el museo estaría cerca de Palermo, donde ya en 1928 se habían trasladado las nuevas instalaciones de Obras Sanitarias de la Nación” (Gutierrez,2009,41)

37 Carta a Julio Rinaldini, 15 de abril de 1931 (Mastropieri,2009,65).

38 Ibidem

39 “las “construcciones en el viejo hipódromo” que alude Vilar en una nota” (Liernur,2008,112)

40 ““urbanizaciones en provincias” que se propone encarar con Della Paolera y Dagnino Pastore. (Liernur,2008,112)

41 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 2 de noviembre de 1929, en “Victoria Ocampo, correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)

42 (Gutierrez,2009,39)

43 “me habían pedido conferencias en córdoba, en el centro de Argentina, también en Santiago de Chile. Me negué a quedarme eternamente para siempre” Le Corbusier, carta a su madre, 29 de octubre de 1929 (Maestripieri,2009,60)

44 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 2 de noviembre de 1929, en “Victoria Ocampo, correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)

45 “Yo siempre me he comportado como un Mecenas, sin tener las debidas posibilidades materiales” (Ocampo,2006,189)

46 Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 9 de marzo de 1931. (Maestripieri,2009,63)

47 Carta de Le Corbusier a Enrique Bullrich, 10 de agosto de 1934 (Maestripieri,2009,65)

48 “Ni Vilar ni Victoria Ocampo hicieron esfuerzos por concretar una obra de LC en el Rio de la Plata. Esto es sorprendente. Tanto como el doble encargo de VO para su casa a LC y a Bustillo. Quizás se trate de una muestra más del doble discurso que caracterizó a cierto sector de nuestra aristocracia. Las conclusiones que LC hubiera podido hacer otras obras en Argentina si sus anfitriones y socios hubieran querido.” (Gutierrez,2009,29)

Bibiliografia:

Aliata Fernando, Jorge Francisco Liernur, (Comp.) “Diccionario de Arquitectura en la Argentina” (Buenos Aires: AGEA, 2004)

Chikiar Bauer, Irene, “Virginia Woolf y Victoria Ocampo: el arte de conjugar modernismo con una domesticidad sin constricciones” Revista de Culturas y Literaturas Comparadas, Volumen 6, Año 2016

Coire, Carlos, “Le Corbusier en Buenos Aires 1929”, Separata del N° 107 del Boletín Informativo de la Sociedad Central de Arquitectos. SCA. Buenos Aires. (1979)

Cohen, Jean-Louis (Ed.), “Le Corbusier Le Grand” (Londres, Phaidon, 2008)

Curtis, William J. R. “Le Corbusier, ideas y formas” (Madrid: Blume, 1987)

Gutierrez Ramón (ed.) “Le Corbusier en el Rio de La Plata” (Buenos Aires, CEDODAL, 2009)

Jaua, María Fernanda, ““Las Horas Claras”. Lo significativo y lo intrascendente”, Revista 1:100 N°20, Abril 2009,42-49

Lapunzina, Alejandro, “Crónica de un desencuentro: Le Corbusier en las Américas”, en Torres Cueco, Jorge (ed.) “Le Corbusier 50 años después”, (Valencia: Editorial Universitat Politècnica de València, 2015), 1132-1147

Le Corbusier, “Precisiones respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo”, (Barcelona: Poseidon, 1978)

Le Corbusier «Oeuvre complete» (Basel: Birkhauser, 1995)

Liernur, Francisco, con Pablo Pschepiurca, “La red Austral. Obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina” (Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2008)

Liernur Pancho y Pablo Pschepiurca, “Precisiones sobre los proyectos de Le Corbusier en Argentina 1929/1949” Summa N°243 (1987), 40-55

Martínez de Guereñu Elorza, Laura, “Letter from the Basses-Pyrénnées: An Unintended Trigger for a Site Exchange” en Torres Cueco, Jorge (ed.) “Le Corbusier 50 años después”, (Valencia: Editorial Universitat Politècnica de València, 2015), 1330-1347

Maestripieri, Eduardo, “Algo más acerca de Le Corbusier en Buenos Aires” en en Gutierrez Ramón (ed.) “Le Corbusier en el Rio de La Plata” (Buenos Aires, CEDODAL, 2009), 55-62

Maestripieri, Eduardo, “Avivando Brasas. Correspondencia de Le Corbusier con Buenos Aires, 1930-1936” en Gutierrez Ramón (ed.) “Le Corbusier en el Rio de La Plata” (Buenos Aires, CEDODAL, 2009), 63-70

Moreno Moreno, María Pura, “L’Architecture Vivante y Le Corbusier” en Torres Cueco, Jorge (ed.) “Le Corbusier 50 años después”, (Valencia: Editorial Universitat Politècnica de València, 2015), 1448-1524

Queiroz, Rodrigo, “El contacto entre el espacio moderno y el paisaje suramericano: Le Corbusier en 1929” dearq 12, (2013), 10-15.

Quetglas, Josep. Sobre la planta: retícula, formato, trazados. ARQ online n.58 (2004), 13-18

Suárez, María Candela, “La dimensión poética y el impacto histórico de las cartas de negocios en Le Corbusier” CEM / Cultura, espaço & memória N° 8, (2018), 139-154.

Segre, Roberto, “Le Corbusier, Los viajes al Nuevo Mundo: cuerpo, naturaleza y abstracción” Brasil 2006, IAT, editorial online, diciembre 2015 (2015)

O’Byrne, Maria Cecilia, “El museo del Mundaneum, génesis de un prototipo”, Massilia: anuario de estudios lecorbusierianos, ISSN 1695-3576, (2004),112-135

Ocampo, Victoria, Autobiografía III. Figuras simbólicas. Medida de Francia. Sur y compañía, 2.a (Buenos Aires: Victoria Ocampo, 2006)

Ocampo, Victoria, “correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)

Otero, Nestor (ed) “Ayer, hoy y mañana. Testimonios” Revista Casas N°25 (1992)

Fotografías:

Foto de portada: ©Dionisio Gonzalez / Imágenes: ©FLC/ADGP

Casa Julian Martinez: ©Fabricio Contreras / FABRIK VISUAL STUDIO

Referencias:

La foto de portada corresponde al proyecto de Le Corbusier, Musée d’Art Contemporain de París, 1931, modelo que Le Corbusier pretende implantar en Buenos Aires.

Contratado por la “Asociación Amigos del Arte”, Le Corbusier arribó al puerto de Buenos Aires a bordo de Massilia el 28 de septiembre de 1929. Entre el 3 y el 19 de octubre brindó 10 conferencias: cinco en la Asociación Amigos del Arte, cuatro en la Facultad de Ciencias exactas y una en la asociación Amigos de la ciudad, todas ellas plasmadas en los textos de su libro Precisiones. Sin embargo, permaneció otros 25 días para ocuparse del objetivo primordial de su viaje: concretar obras en el nuevo continente.

La anfitriona de esta visita fue Victoria Ocampo quien, junto a un círculo de amigos que formaban parte de la aristocracia conservadora de Buenos Aires, acompañaron a Le Corbusier durante su estadía. De ese núcleo, mantuvo una relación cotidiana con González Garaño, a quien había conocido en París1. Le Corbusier pasaba parte de su tiempo libre en casa de Garaño, y fue allí donde conoció a Antonio Vilar2; el rigor de sus obras racionalistas causó una grata sorpresa en Le Corbusier, quien lo designo su representante en Argentina. También estableció una relación amistosa Raúl Álvarez3, designado por Enrique Butty4 para acompañar a Le Corbusier durante su estadía; con Enrique Bullrich, Julio Rinaldini, y otras personas que frecuentaban la Asociación Amigos del Arte.

Victoria Ocampo y sus amigos alentaron a un Le Corbusier ávido por realizar obras en Sudamérica5. El 8 de octubre, Ocampo junto a Le Corbusier recorrieron varios terrenos en Buenos Aires y sus alrededores: un lote urbano en el corazón de la ciudad y otro en las barrancas de Tigre, ambos en venta, y un lote cercano al golf de San Isidro, propiedad de la madre de Victoria Ocampo6. Junto a Antonio Vilar viajó a Mar del Plata con el mismo objetivo. para cada una de las parcelas que visitó, Le Corbusier formuló una propuesta arquitectónica que fue documentada en sus cartas de viaje, en las correspondencias con las personas involucradas y en las páginas del libro Precisiones, escrito a bordo del barco que lo llevó de retorno a París.

El rascacielos para Victoria Ocampo

En la ciudad de Buenos Aires, Ocampo y Le Corbusier recorrieron un terreno ubicado en el barrio de Palermo, un área con alta densidad edificada frente a los parques de avenida Libertador7. En ese lote, Le Corbusier le propone a Ocampo construir un “pequeño rascacielos” con varios departamentos:

“El terreno del parque de Palermo. He subido hoy a una de las torres de Buenos Aires para ver el río. Se lo ve total, magistralmente, con olas y barcos. Y su color es tan extraño que vale la pena contemplarlo. Nuestro edificio puede tener unos cuarenta metros de altura. ¡Eso está bien! Su departamento quedaría arriba, con todo lo que la imaginación puede inventar frente a semejante paraje. Podría rematarse con un jardín enteramente cerrado y una piscina, flores, árboles y sólo el cielo encima (…) La avenida Alvear, el parque de Palermo, el río. ¡Pienso que no puede haber nada mejor!”8

En un esquema que envía a Ocampo, Le Corbusier propone construir 7 departamentos en dúplex, cocheras y servicios, con departamento para Ocampo en el último piso, donde podrá disfrutar las vistas al río que descubrió mientras visitaba una de las obras de Vilar9. La estructura se prevé de hormigón armado, con planos de vidrio cerrando la totalidad de la doble altura de los departamentos, para formar un prisma puro y transparente en todo el frente.

“El edificio debía tener 40 m de alto, de los que cada unidad ocuparía 4,30 m. La superficie del terreno era de 320 m2, de los que cada planta ocuparía 260 m2, dejando un patio en el ángulo interior. De este modo los dormitorios se desarrollarían sobre el ala norte en el nivel superior, mientras que el estar orientado plenamente hacia el río, la terraza de esquina, el comedor y los servicios ocuparían el nivel inferior. Cada vivienda resultaría entonces “como la casa Cook del Bois de Boulogne”10.

De regreso a Paris, Le Corbusier mencionó este proyecto en varias correspondencias con Ocampo, pero nunca obtuvo una respuesta definitiva. En 1935, Le Corbusier mantuvo tratativas con un organismo dispuesto a financiar varios de sus proyectos; inmediatamente le propone a Ocampo incluir el rascacielos entre esas obras: “yo he pensado en usted hace muy poco acerca de un asunto interesante. Un gran sindicato financiero me ha pedido colaborar en ciertos países del extranjero y particularmente en la Argentina, inmediatamente yo les he propuesto nuestro pequeño rascacielos de Palermo”11.

Días después insiste en viajar a Buenos Aires en el Zeppelin que parte el 18 de septiembre “si hay trabajos de arquitectura y urbanismo asegurados”12. En respuesta, Ocampo envía una invitación de un comité de intelectuales para que realice varias conferencias en la Argentina. Le Corbusier manifiesta con énfasis su negativa a viajar solo para brindar conferencias13, y reitera su interés en construir el rascacielos en Palermo porque “usted me lo había prometido”14

Sin respuestas de Ocampo, Le Corbusier intentó persuadir a algunos de sus amigos argentinos. Escribe a Vilar, Garaño y Bullrich para comunicarle que viaja a los Estados Unidos por dos meses y que después estará disponible para viajar a Buenos Aires: “desde 1928 [1929] hemos examinado la posibilidad de construir un pequeño rascacielos de viviendas en Palermo, sobre los terrenos de la Sra. Victoria Ocampo. Todos Uds. Están al corriente de ese proyecto. Yo he hablado de ello con la señora Ocampo en cada uno de sus viajes a Paris. Hoy sería el momento de realizarlo.”15

En 1936, cuando Le Corbusier viaja a Brasil contratado como Consultor de empresas gubernamentales de Río de Janeiro, vislumbra una nueva ocasión para viajar a la argentina. El 19 de mayo escribe a Ocampo para saber si “las circunstancias son favorables hoy en Buenos Aires”, pero mantiene su postura de viajar a dar conferencias sólo si se puede concretar algunos trabajos. En esa misma carta, persiste en la idea de construir el rascacielos de Palermo: “su pequeño rascacielos lo hará Ud. o no lo hará Ud. Para la ocasión lo podríamos poner en marcha”16

Victoria Ocampo no respondió esta requisitoria, pero dejó en evidencia su interés por construir edificios: ese mismo año encargo a Alberto Prebisch dos rascacielos, en calle Perú 675 y 689, y al año siguiente otro en calle Chile 1368.17

Villa Savoye, prototipo suburbano

En la conferencia realizada el 11 de octubre, Le Corbusier expuso los criterios que estructuran el “plano de la casa moderna”. Declara que, “a diferencia de lo que sucede con la antigua casa de “piedra”, el uso de hierro y hormigón permite “plano libre, fachada libre, armazón independiente, ventanas alargadas o panel de vidrio, pilotes, tejado jardín y el interior provisto de “casilleros” y libre de acumulación de muebles”18.

El ejemplo de esta “revolución arquitectónica” es la “la construcción en curso en Poissy”: “una caja en el aire, agujereada a su alrededor, sin interrupción, por una ventana en longitud. Ninguna vacilación para hacer unos juegos arquitectónicos de llenos y vacíos «…» Está en un justo lugar en el agreste paisaje de Poissy”19. Es probable que Le Corbusier vea representado ese paisaje agreste en el lote que visitó en las cercanías del Golf de San Isidro, de acuerdo a lo que expresa en esa misma conferencia:

Esta misma casa voy a implantarla en un rincón de la hermosa campiña argentina; tendremos veinte casas surgiendo de las altas hierbas de un huerto, donde continuaran paciendo las vacas. En lugar de parcelar por el sistema superfluo acostumbrado y detestable de calles, de las ciudades jardín, cuyo efecto es destruir un lugar, estableceremos un bonito sistema arterial, colado en hormigón, en la misma hierba, en plena naturaleza. La hierba estará en el borde de los caminos, nada será turbado, ni árboles, ni flores, ni rebaños20

El modelo de la Villa Savoye resulta adecuado porque permite orientarlo en cualquier dirección. Aunque desconoce las dimensiones del terreno21, propone un esquema distributivo donde 20 prototipos [17 en el esquema], esparcidos en la superficie del lote entre bosques de palmeras y cipreses, se vinculan a través de una traza orgánica de calles.

Días después, Le Corbusier escribió a Ocampo una reseña sobre el proyecto que pretende ejecutar: “Terreno junto al Golf. Se podría hacer allí la cosa más adorable e inesperada. La más apacible y la más bucólica: la poesía argentina: cielo por todas partes. El pasto llegaría hasta el borde de los pilotes de las casas. Los árboles quedarán “au naturel”, los jardines de flores serán convertidos en jardines suspendidos: el cielo los dominará. Y desde el solario, arriba, el cielo entero. Un rincón para los deportes. Un grupo de palmeras. Y un grupo de pinos para que debajo jueguen los niños. (…)22

Ocampo no pudo convencer a su madre para realizar este proyecto23, que sólo quedó plasmado en los gráficos que acompañan los textos de la quinta conferencia de Le Corbusier en Buenos Aires, publicados en el libro Precisiones.

Un hotel de Mar del Plata

En la lista de probables trabajos elaborada por Le Corbusier con los amigos argentinos, figuraba la construcción de un hotel en Mar del Plata, y la posibilidad de realizar otro en Miramar. La noche del 25 de octubre, Le Corbusier viajó en tren a Mar del Plata en compañía de Vilar. Pasaron un día en la ciudad para hacer una evaluación sobre un terreno ofrecido para el emprendimiento24 y regresaron a Buenos Aires la noche siguiente. El día 28 Le Corbusier se reunió con Henry Walton, miembro de la Foundation Co de New York, para conseguir financiamiento para este y sus otros sus proyectos25.

Después de su partida de Buenos Aires, Le Corbusier insistió ante Vilar para que le informe sobre los progresos para concretar este trabajo, pero sólo recibió un telegrama de Vilar en mayo de 1930, donde de manera sucinta, expresaba que las negociaciones estaban encaminadas para hacer realidad algunos de estos proyectos26. Sin embargo, en los meses subsiguientes no llegó ninguna otra noticia. En diciembre de 1930, cuando Le Corbusier envió a Buenos Aires los planos de la casa para Julián Martínez, consultó a Vilar sobre el estado de las negociaciones: “Cuando estuve en Buenos Aires parecía que iban a comenzarse grandes trabajos y que nuestra colaboración sería eficaz. Ninguna noticia suya hasta ahora, salvo su gentil telegrama. ¿Qué ha sido del hotel de Mar del Plata? Me gustaría mucho que este asunto se realice. Siempre estoy dispuesto a estudiar cualquier asunto algo importante; actualmente estoy muy preparado para esta clase de trabajo”27. Le Corbusier nunca obtuvo respuesta de Vilar.

El museo de crecimiento ilimitado

Durante la octava conferencia en Buenos Aires, Le Corbusier explicó el plan de la “Ciudad Mundial” realizado por encargo de Paul Otlet, secretario de la “union des Associations internationales”. Otlet había visitado a Le Corbusier a principios de 1929, con la idea de diseñar un centro del conocimiento universal en Ginebra28, el Mundaneum. Le Corbusier concibió este proyecto como un capitolio, con edificios “que son estrictamente utilitarios, funcionales, con el rigor de una máquina: muy especialmente aquel “Museo Mundial” en helicoide”29. El Museo Mundial30 constituía el edificio principal del conjunto. Estaba formulado como un zigurat de base cuadrada, al que se ascendía al punto más alto mediante un ascensor, para bajar a través de rampas suaves, “experimentando el fluir del tiempo desde lo prehistórico a lo moderno, y en cada giro el tamaño del edificio se hacía mayor para incluir el volumen siempre creciente del saber”31.

En 1931, Le Corbusier escribe a Christian Zervos, director de los Cahiers d’Art “para llevar a cabo, en París, la construcción de un museo en condiciones que no son arbitrarias, sino que, por el contrario, siguen leyes naturales de crecimiento en el orden en que se manifiesta la vida orgánica: un elemento capaz de añadirse armoniosamente, habiendo precedido la idea del conjunto a la de la parte individual”32. El proyecto de este “Museo de Crecimiento Ilimitado” es una antítesis del museo como monumento, un museo sin fachada que aplanaba la idea piramidal del Museo Mundial. Ese año, Le Corbusier recibe una invitación para realizar un museo similar en la Argentina; inmediatamente escribe a Julio Rinaldini33 “haciendo referencia a una invitación de una señora que dice disponer dinero para construir en Buenos Aires el “Museo de Crecimiento Ilimitado”34. A través de Elena Cid, envía un croquis de orientación donde se implantaría un modelo del Museo que propuso construir en París:

“la extensión de este museo es una idea mía que doné a los Cahiers d’art proponiendo la creación de un Museo de Arte Moderno en París. Esta idea representa probablemente la primera propuesta de un edificio con crecimiento constante: es decir que permite comenzar la construcción con 50.000 pesos y luego puede ir creciendo todos los días; día a día sin que los visitantes adviertan a los obreros trabajando. Es también un museo sin fachada”35.

El lote seleccionado está emplazado en Palermo36, y tal como indica en el croquis, tiene 400 metros de lado: “en el plano de Buenos Aires veo que el terreno a buscar está dentro de la Av. Alvear, en Palermo o incluso detrás de Palermo en dirección al río en los terrenos baldíos todavía no empleados. Mire mi croquis”37.  

Le Corbusier sugiere a Rinaldini que converse con Vilar sobre la realización de este proyecto38; sin embargo, estas gestiones nunca avanzaron. Cuando en 1934 Rinaldini es nombrado en la secretaria de planeamiento de la ciudad, el interés de Le Corbusier se concentró en involucrarlo con el proyecto para Buenos Aires; sobre el Museo de Crecimiento Ilimitado no hubo ninguna otra mención.

A modo de conclusión

Además de los proyectos mencionados, Le Corbusier mantuvo conversaciones por trabajos que pronto quedaron en el olvido. Entre ellos, una proposición de Vilar para realizar una construcción en el viejo hipódromo39, una gestión para realizar urbanizaciones en provincias de la Argentina40 y una propuesta para los terrenos que habían visitado sobre la barranca en Tigre. Sobre este proyecto, escribe a Ocampo:

“Si se quiere prever algo para las barrancas, del lado del Tigre, o simplemente hacer un negocio, puede comprar tres o cuatro lotes de la izquierda (…) Sobre los tres lotes exteriores se puede crear un paraje artificial lleno de nobleza, de carácter, una sinfonía cuadrada, sobre la horizontal del río, y la vertical de los postes de hormigón armado y de algunas palmeras que se plantarán. Cuando el cielo es tan lindo, la luz tan pura, el horizonte tan majestuoso, le crecen alas al lirismo y todas las ideas acuden. Se tratará de elegir”41.

Sólo dos trabajos gestionados en Buenos Aires llegaron a la etapa de proyecto en el estudio de la rue de Sevres: la casa Errazuris y la casa de Julián Martínez. Matías Errázuriz, embajador de Chile en Argentina, se reunió con Le Corbusier el 15 de octubre para encargarle el proyecto de una casa en Zapallar, una localidad turística de Chile. El contrato se firmó el 31 de octubre, y Le Corbusier envió los planos terminados en mayo de 1930, notificándole a Vilar del envío42. Tiempo después, Errázuriz desistió de la idea. El proyecto de Julián Martínez se realizó por encargo de Victoria Ocampo, un pequeño pabellón que debía construirse en el fondo de terreno adquirido por Martínez. El proyecto fue remitido simultáneamente a Martínez y a Vilar en diciembre de 1930, pero nunca avanzó de esa entrega.

Le Corbusier, Casa Julian Martinez ©Dionisio González

Le Corbusier rechazó invitaciones para dar conferencias en Córdoba y Santiago de Chile43. Su principal interés era concretar alguno de estos trabajos en Sudamérica, porque le otorgarían un buen redito profesional: “construcciones como éstas pueden convertirse en pruebas, en testimonios. Entonces en este Buenos Aires, donde los profesionales son timoratos, tienen miedo, ésta será la señal de ataque. […] Así se establecerán los primeros jalones de la reforma arquitectónica”44

Victoria Ocampo visitó varias veces a Le Corbusier en París, e intercambió una nutrida correspondencia donde se mencionan los proyectos para San Isidro y Palermo, pero ambos fracasaron por falta de recursos. Sin embargo, Ocampo hizo de mecenas para que Bustillo construyera 3 edificios en esos años45. Le Corbusier tampoco tuvo respuestas favorables de sus amigos de Buenos Aires. En marzo de 1931, escribe con crudeza a Ocampo: “los argentinos son mudos. Yo he dejado una parte de mis fibras sensibles en el estuario del río”46. El caso más significativo es el de Antonio Vilar, el “representante” de Le Corbusier en Argentina, que no logró concretar ninguna de las gestiones comprometidas. Molesto por esta actitud, Le Corbusier escribe a Bullrich: “Dígale, entonces a Vilar que su silencio es muy apreciable, pero así faltan las noticias frescas: bien podría escribirme una palabra cada tanto a pesar de sus ocupaciones. Me daría un gran placer”47.

Lo llamativo de esta situación, es que la mayor parte de los proyectos fueron sugeridos por Ocampo y sus amigos, pero estos se desentendieron de esos compromisos el día que Le Corbusier partió de Buenos Aires48. Bullrich, Garaño, Vilar y otros fueron, en cierto modo, gestores en esta serie de proyectos que Le Corbusier trató de ejecutar en la Argentina. Sin embargo, con todo el “apoyo” de sus “amigos argentinos”, Le Corbusier no logró concretar ninguna obra.

Marcelo Gardinetti

©Marcelo Gardinetti – Todos los derechos reservados

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